ONE LAST SONG


We live and die within the same skin, the organ that allow us to feel the touch. We quickly get used to be caressed, to the reactions our skin has to other's skins. First to come is our mother, then, the rest. With the lovers we discover another type of intimacy, the fire, the sweat and the corners of our bodies. All of a sudden we get old, we age, there is a silence. The magnet of our skin stops working. Is there someone willing to touch us again? The skin is still the same.


With "One Last Song" I traveled to a so-called future, where desire and loneliness share a throne, where the search for something else is not over. A place where fiascos and second chances dance together on the dance floor, holding hands. Unevenly for all of us, time is melting. We started losing it a long time ago. It's Sunday afternoon, lights are fading out, but we still have time for one last song.


The photographs of "One Last Song" were taken between 2017 and 2018 in different clubs in the city of Barcelona, where the attendants age range between 50 and 90 years old.


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ONE LAST SONG


Nacemos y nos morimos en la misma piel, el órgano que nos permite sentir el tacto. Pronto nos acostumbramos a ser acariciados, a que la piel reaccione al contacto con otros. Primero lo hace nuestra madre. Después, el resto. Con los amantes descubrimos la intimidad de compartir el fuego, el sudor, los rincones de nuestro cuerpo. De repente nos hacemos mayores, envejecemos, se hace un silencio. El imán de nuestra piel deja de funcionar. ¿Sigue habiendo alguien que nos quiera seguir tocando? La piel es la misma.


Con One Last Song viajo a un futuro remoto, donde el deseo y la soledad comparten trono, donde la búsqueda no se da por vencida. Un lugar donde fracasos y segundas oportunidades bailan juntos en la pista. Se dan la mano. Aunque a ritmos desiguales, el tiempo se derrite. Hace ya tiempo que le perdimos ventaja. Es domingo por la tarde, las luces se apagan, pero aún podemos bailar una última canción.


Las fotografías de One Last Song fueron tomadas durante 2017 y 2018 en diferentes discotecas para gente mayor de Barcelona, donde el rango de edad de los asistentes oscila entre los 50 y los 90 años.

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